La policía “tiene que estar capacitada en todos los sentidos, preparada para afrontar la innumerable cantidad de situaciones que se le pueden plantear a la hora de ejercer el control social”. La cuestiones de niñez, así como las de género son las que más denunciadas por los ciudadanos según remarcó el mismo funcionario.
¿Es un problema de la policía? ¿O no hay un poder político que tome la decisión de cambiar éstas falencias?
Al respecto aseguró que “hay sectores dentro del mismo Estado que son los mismos que sostienen ésta política”, entendiendo ésta autocrítica se discutió a cerca de la necesidad de democratizar la institución policial, pero también el poder judicial, que tanto tiene que ver con las situaciones de violencia a las que nos referimos anteriormente.
“Si nosotros creemos que la seguridad está en generar más policía y no mejor calidad de policía, estamos errando. Tiene que estar capacitada en derechos humanos, en derechos civiles, sociales y culturales” sostuvo el director de protección de DDHH en capital.
Brite, directora de promoción de DDHH sostuvo al respecto que “todos nosotros también tenemos que estar capacitados al respecto: muchísimas mujeres no saben, por ejemplo, que se pueden negar a subir a un móvil si no hay personal femenino, o que el personal masculino no puede requisarlas.”
“La organización social, de base, es lo que permite poder acceder a la información de este tipo de cuestiones” sostuvo Baez; “en la medida de que estemos organizados para informarnos podremos interpelar al Estado para poder cambiar éstas situaciones de violencia institucional en Mendoza”.
Continuando con el análisis de la fuerza policial se coincidió en que está generalmente orientada a los sectores más vulnerables de la sociedad, lo que amerita una reforma de esa concepción. Tener una concepción mucho más democrática, más popular son objetivos a largo plazo, incluyendo la reforma de la constitución. “Debemos valorar lo que ha hecho el gobierno, que nos ha dado políticos que están cerca de la gente” dijo uno de los presentes; “apuntan a los pobres, los marginales y los desempleados” dijo otro refiriéndose al accionar policial.
“Hay que marcar la gran diferencia histórica con la tortura y las detenciones en los años 70´: hoy estamos en un momento donde esas detenciones no son por la ideología política de los sujetos víctimas de las detenciones, sino que responden a determinados rasgos físicos de las personas en los cuáles la policía se basa para efectuarlas”, dijo Brite en otro momento álgido del taller, “hay que seguir luchando contra la tortura hoy todavía, para eso estamos los organismos de defensa, protección y promoción de los DDHH …tenemos una oportunidad histórica como funcionarios, militantes políticos y organizaciones sociales inclusive, de hacer y decir sobre éstas situaciones irregulares” afirmó.
“Debemos sostener la lucha y a partir de allí comenzar la organización, como en su momento lo hicieron las Madres de Plaza de Mayo, que hoy recibieron un reconocimiento a los 37 años de su primera vuelta a la Plaza San Martín en Mendoza, y que iniciaron la lucha, pacíficamente, en silencio, en sus rondas en plena dictadura, empezaron a dar a conocer así a la gente su situación y las de sus hijos desaparecidos” declaró el subsecretario de DDHH, Juan Manuel González. Y continúo: “Hoy tenemos un montón de madres, tienen una agrupación que se llama Madres de la Lucha, que bregan y luchan por todo el país, viajando y haciendo homenajes permanentemente, mostrando la situación de la muerte de sus hijos a manos de la policía, y que militan de una manera impresionante contra la violencia institucional, y convocan, van a los barrios, tienen casas populares con el nombre de sus hijos en las que educan a los jóvenes del barrio y luchan por una seguridad democrática y una policía que respete los derechos humanos. Entonces cuando hablamos de organización social barrial la tenemos que sustentar en gran parte en las víctimas”.
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